martes, 20 de diciembre de 2011

década

Hace 10 años tenía 22. Bastante grande, pero una pendeja. Lo miré por TV, sin entender bien qué pasaba. Como una nenita asustada le pregunté a mi mamá qué quería decir que estábamos en estado de sitio. Me contestó con tranquilidad, pero no me tranquilizó en absoluto. Tal vez a ella, que le tocó vivir épocas nefastas en este país, el estado de sitio declarado por un presidente como ese no le daba miedo. Tal vez yo soy una cagona que no salió a la calle y se arrepiente. Hace 10 años me quedé pegada al televisor toda la noche, mirando cómo la gente de mi país se hartaba de que le metan el dedo en el orto. Hace 10 años un cacerolazo que nos trajo dignidad. Simios con armas y a caballo, amedrentando familias, niños, hombres, mujeres, abuelas y madres que defendían sus metros de plaza para que al menos ahí no se derrame la sangre de la gente digna. Tirando animales contra personas mientras tiraban sus latigazos energúmenos. Cumpliendo órdenes igual que sus caballos obedecían sus maniobras. Hace 10 años un presidente se escapó por la puerta de atrás y éramos una masa sin rumbo, cagada a palos, harta. La manifestación generaba odio y tiros, gases lacrimógenos vencidos, y todo se les fue de las manos. Gente hambrienta y desesperada. Bolsas de comida arrojadas desde un camión a la gente, a personas, como un hueso se le tira a una jauría. Hambre. Desesperación. Y ganó el pueblo, mi gente, el país. Gracias a quienes salieron a la calle a impedir que nos sigan cagando de arriba de un poste. Hoy pienso qué hubiera pasado en este país sin el argentinazo.

3 comentarios:

Fer dijo...

Yo tení 23 y acababa de parir. Tenía miedo y me sentía culpable por haber tarído a mi hijo a un lugar así. Pero, aunque triste por quienes murieron, fue un momento de la historia que cambio el rumbo de las cosas. Hoy diez años después, estoy segura de traer más hijos a este lugar.

clara dijo...

Qué lindo lo que escribiste. Yo tenía 15 y vivía en Neuquén. Lo mire todo por tele mientras hacía velas para mi fiestita de quince, me acuerdo de morirme de ganas de estar acá, en buenos aires, en la plaza.
Y sí, gracias a todos los que salieron, a este pueblo que cuando tiene que poner los límites los pone, gracias porque hoy estamos en otro lado.

Analía dijo...

También yo tenía en ése entonces 22 años...y junto a mi novio, mirabamos la tv y era una mezcla de miedo, incertidumbre sobre lo que nos depararía el destino y orgullo de tener un pueblo que reacciona ante tanta injusticia...muchos Argentinos se olvidan, qué bueno que lo hayas escrito...