lunes, 23 de enero de 2012

vulnerable

La vulnerabilidad se manifiesta cuando uno menos lo espera. Aunque miremos para otro lado, aunque no tengamos ganas de reconocerlo, somos vulnerables. Hablo de vulnerabilidad ante diferentes cosas y, sobre todo, de la vulnerabilidad de nuestro cuerpo. Estos meses fueron especialmente complicados para mi y, ojalá algún día entienda por qué, me surgió una especia de hipocondriasis de libro. Me di cuenta en todo momento de lo que me pasaba, pero no lo podía controlar. Creo que el libro que estaba leyendo contribuyó mucho porque hablaba de la muerte, de los duelos, de los que quedan vivos cuando alguien querido se muere, y la muerte y la muerte. Todo analizado hasta el más ínfimo detalle, hasta la temperatura del aire que sale de la boca en el último suspiro. A esto le sumo varias malas noticias, todas juntas, sobre cuestiones de salud graves de gente conocida y joven. Me fui a hacer una simple ecografía mamaria y estaba más cagada que nunca. Me descubrí un par de lunares raros y hasta que la dermatóloga no me dijo que estaba todo ok, pensé que eran malignos y agresivos. Me empezó a molestar algo en el ojo y se convirtió de un segundo a otro en un problema de la córnea. Todos esos miedos se fueron después de una serie de controles médicos. Y ahora que volví a mi eje (o algo por el estilo, hago lo que se puede) pienso en lo loca que estaba. Preocuparme es lo mio, con un PRE- gigante. Me pre-ocupo en exceso, en mi afán de controlar mi cuerpo y ganarle a cualquier enfermedad. Paradójicamente, vivo con varios kilos de más hace como un año y medio o más, y recién ahora pude ponerme las pilas realmente. Mi relación con la comida, temón, en otro post. Tener un hijo me dio vuelta como una media, y cuando me agarró esa paranoia lo único que pensaba era que si me llegaba a pasar "algo" no iba a estar para cuidarlo. Para ser su mamá. Y eso hizo que saque energías de donde no tenía y me empiece a cuidar a rajatabla, a analizar mi alimentación, a incorporar lo sano y descartar lo malo, a mover el cuerpo. Eso y saber lo que es tener padres que no se cuidan la salud, y sufrirlo y pelear contra ellos para que tomen conciencia. No quiero que mi hijo tenga una mamá que no cuida su salud. Los hijos, o mejor dicho yo como hija, tomo el descuido de mis padres como una agresión, un desinterés por compartir mi futuro conmigo, por ver crecer a mis hijos, etcétera. Además de ser un muy mal ejemplo. Pienso que si no se cuidan por ellos, tendrían que hacerlo por sus hijos que por algo los inventaron. No quiero esa preocupación para mi bebé. El cuerpo no es más que un instrumento para ser personas. Cuidarlo es la única manera de seguir siendo.

2 comentarios:

Analía dijo...

Me sentí muy identificada con lo que escribiste...vivo en estado de vulnerabilidad y quiero erradicar eso de mi vida, y me cuesta un montón....Comparto lo de los padres que no se cuidan, jamás se cuidaron...y siento que va a llegar el día inevitable que no los tenga y tengo un terrible miedo a la muerte de un ser querido...será pq nunca me pasó..También tengo un hijo y desde que nació mi vida cambió en todo sentido y más en cuanto al pensamiento que yo debía cuidarme, para cuidarlo a él.Antes no le tenía miedo a la muerte, desde que nació mi hijo si le tengo miedo...pero sólo por el hecho de no poder protegerlo....todo un tema la vulnerabilidad. Besos!

Fer dijo...

Nena, qué buen post, cuánta sabiduría! Me encantó. Me sentí identificada en lo de la hipocondría, yo también me preocupo hasta lo irracional, invento enfermedades y tengo una amiga médica que en cualquier momento me manda al carajo.
También me identifiqué con respecto a cómo te pega tener hijos, cómo deseás sermejor persona, más sana, más cuidadosa, para poder cuidarlos y criarlos mejor.
Muy bueno, me encantó.