martes, 4 de noviembre de 2008

maldito fideito

Situación: cocinando fideos. Los estoy poniendo en la olla con agua hirviendo y se me cae uno al lado de la hornalla...encendida, claro que sí. No puedo dejarlo ahí, tengo que sacarlo...con mis propias manos, acaso existe otra forma? No voy a agarrar un utensilio más apropiado, claro que no. Lucho, lo empujo, se va para un lado, lo vuelvo a empujar siempre al borde de quemarme, se va para el otro lado, no lo puedo agarrar, me quemo un poquito pero no tanto. Y mi instinto de supervivencia me dice que deje de luchar con el fideito, pero no puedo evitarlo, me perturba de algún modo pensar que el fideo se quede ahí hasta que termine de cocinar. Logro sacarlo, pero antes me quemo un poquito más con la olla. No se cómo hacer para dejar de hacer estupidez semejante. Lo hago cada vez que me pasa como si tuviera manos de amianto. Por eso escribo este post, para exhorcisar la maldición del fideito.

2 comentarios:

Pablo dijo...

yo también hago lo mismo!!! En mi caso es una mezcla de necesidad obsesiva y de orgullo, a ver si un fideo pedorro me va a ganar a mí!!! De ninguna manera!

elzoocalo dijo...

Te entiendo perfectamente... aunque me pasé al otro bando, ahora lo dejo chamuscarse mientras continúa la cocción de los afortunados que no saltaron de la olla. Lo dejo incluso 3 o 4 días, lo veo cambiar de color y de textura, y cubrirse de una capita de quién sabe qué, hasta que llegan Ramona y Mr. Músculo.