lunes, 6 de diciembre de 2010

verbalizarlo

Salí del baño. Me encerré en la cocina. Lo llamé. Me cortó sin siquiera un hola. Estaba en clase. “Estoy en clase”, me mensajeó. “Salí y atendeme”, le respondí. Vuelvo a marcar. Vuelve a cortar. “¿Pasó algo?”, contesta. Vuelvo a llamar. Atiende. La noticia. La primera vez que me escuchaba decir eso. “Estoy embarazada”, le dije con voz de no poder creerlo. “¿Enserio?”, respondió feliz. Me imaginé su carita. Juro que la tengo grabada en la retina, aunque estábamos a centenas de kilómetros. No lo podíamos creer. Era tan remota la posibilidad. Pero era. Estaba embarazada. Fui a decírselo a mi mamá. “Yo ya sabía sin esto” me contestó señalando el test positivo. Instinto materno. Ella estaba segura. Yo no lo creo todavía.

domingo, 5 de diciembre de 2010

zapatero...ya sabe a donde dirigir su atención

Cómo me sacan las opiniones negativas sobre temas que no incumben a nadie. Por ejemplo, (y este ejemplo es el que desencadenó este post pero hay miles) cuando alguien me pregunta ¿cómo se va a llamar el bebé? y yo digo "X", no espero que me de su aprobación o desaprobación al respecto. Me pregunta, le cuento, no me interesa escuchar "¿X???? ¿y por qué no le ponen Y??? ¿o mejor Z???" con cara de asco. No entiendo. ¿Qué le importa a otro el nombre de mi hijo? ¿quién se cree para opinar con tanta soltura sobre lo horripilante del nombre que elegimos y sugerir que lo cambiemos por otro que le parece más lindo, si no va a tener que llamar a mi hijo por su nombre probablemente nunca en su vida porque no lo va a ver? Escuché cosas como: "conocí a un "X" que era muy feo, por eso no me gusta ese nombre, pero si a vos te gusta..."

Post no válido para familiares y amigos que sí están autorizados a opinar (aunque tampoco la pavada).

sábado, 4 de diciembre de 2010

¿será que sabés
que hoy cumplo años
y saltás en mi panza
para festejar?

jueves, 2 de diciembre de 2010

Positivo

Volví de AG después de dos semanas. En medio de exámenes. Terminando mi eterna carrera. Un poco estresada. Por eso no me venía. Era obvio para mí. No iba a quedar embarazada la primera vez que buscaba. Justo yo. Imposible. Nati insistió: tenía que hacerme un test por las dudas. Llegué el 19. Me lo hice el 20. Negativo. Sentía malestar estomacal. Seguía viendo embarazadas y bebés por doquier. Ajenos. Todo ajeno menos mi ácido fólico. Comía poco. Me entregaron el diploma de fin de concurrencia. El hijito de un compañero me levantó la pollera diciendo que había un bebé. Me ilusioné, para qué negarlo. Pero volví a mi realidad escéptica y objetiva. No me venía. Nati me había recomendado esperar dos semanas para repetir el test. Esas dos semanas se cumplían un viernes. No aguanté. Jueves por la tarde corrí a la farmacia diciéndole a mi mamá que iba a la librería. Me sacó la ficha de toque. Ilusa de mí. Llegué, me metí en el baño, hice pis donde correspondía. Tiemblo. No esperaba eso. Positivo.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Agosto: Buscamos

Siempre supe que quería ser mamá. Instinto a pleno. Cuando te conocí también supe que ibas a ser un papá hermoso. No lo dudé ni un minuto. Decidimos que íbamos a buscar ese bebé. Pero no era el momento. Quedaban pendientes. La carrera y, aún más importante, los 698 kilómetros de distancia entre nosotros. Había que esperar. Se me hizo eterna esa espera. Y más eterna se me hacía la tardanza en quedar embarazada que, supuse, iba a padecer. Muchos embarazos a mi alrededor. Muchos. Nacimientos. Bebés. Y más bebés. Ajenos. Yo solo tenía mi ácido fólico. Lo único que concretamente me conectaba con mi maternidad. Empezamos a buscar un poco antes de mi mudanza a AG. Un mes antes. En un momento supuestamente erróneo de mi ciclo. Pero no quedaba otra. Bueno, practiquemos.

viernes, 12 de noviembre de 2010

te quiero señor Linh




"la mañana siempre vuelve,
siempre vuelve con su luz,
siempre hay un nuevo día,
y un día serás madre tu
"

Gracias P. por este regalo, derroche de amor.

lunes, 8 de noviembre de 2010

omni

Yo: ¿Por qué me perseguís?
Locura: Por costumbre. Por nostalgia.
Yo: No tengo ganas de lidiar con vos.
Locura: No tenés otra opción. Amigate.
Yo: Es verdad (la locura es muy sabia, igual que la niñez).
Locura: No me padezcas, manejame.
Yo: Es difícil si no te metés en el cuerpo de un paciente que se deja medicar y no se ofende al escuchar lo que tengo para decirle.
Locura: Donde estoy yo, está tu paciente.
Yo: Necesito paciencia, no pacientes.