Una de mis actividades cotidianas generalmente nocturnas es hacer zapping, aunque creo que es muy generoso llamar a esto "actividad". Digamos que mi zapping es del tipo ansioso, es decir, no me quedo mirando nada por mucho tiempo. Hay escenas que me generan una huida inmediata: lejano oeste, tiros, hombres conversando (no así mujeres...curioso), cualquier tipo de deportes excepto durante época de olimpíadas, programas de política y otras. No soy de las que miran películas empezadas, aunque si es un clásico pochoclero del tipo Mujer Bonita, Como si Fuera la Primera Vez, Notting Hill, Loco por Mary y puedo seguir (creo que este tema merece un post aparte), me detengo de inmediato y lo miro por enésima vez. También soy aficionada a programas de cocina y los del tipo Cambiemos Esposas, Niñera SOS, Extreme Makeover, 10 Años Menos y todo aquello que implique un antes y un después (esto también merece un post exclusivo). Los rankings del tipo "Las 10 Catástrofes más Impresionantes" también roban mi atención.
¿A qué viene todo esto? Resulta que mi 'operador de cable' tiene un sistema (que seguro tienen muchos de ustedes) que se llama "digital" y se caracteriza entre otras cosas por tener un control remoto con mil botones sin utilidad y tardar algo así como 3 segundos en cambiar de un canal a otro. Con eso, el zapping de tipo ansioso se ve coartado notoriamente ya que al ritmo que yo aprieto el botón no pasan los canales, y tengo que esperar esos segundos cada vez que quiero cambiar de canal mirando la pantalla negra. Esto no termina acá. Otra maravilla del nuevo cable digital es un botón que permite mirar toda la programación y seleccionar lo que uno quiere ver en la pantalla. Las bondades del sistema no son tales ya que uno va leyendo todos los títulos de las películas, incluidos los canales codificados, con lo cual sin excepción se ilusiona con ver una peli buenísima y aprieta el botón que conducirá a disfrutar el film. Muy por el contrario, aparece en la maldita pantalla negra un cartel que dice: "Para ver este canal solicite suscripción a su operador de cable". Es decir, me limitan el zapping y me hacen ilusionar con ver una buena peli. Gracias operador de cable, sos una masa.
viernes, 6 de febrero de 2009
miércoles, 4 de febrero de 2009
una más y no jodemos más
Hasta aquí meros indicios de buenos libros que acompañaron mis vacaciones para que consideren a la hora de elegir qué leer. Esta vez los exhorto a adentrarse en "Ensayo sobre la ceguera", obra maravillosa que cito a continuación (y extraño porque ya terminé). Seguro que algunos ya la leyeron, los que no, háganlo. No van a poder parar hasta el final.
"...Tuve yo la culpa, lloraba, y era verdad, no se podía negar, pero también es cierto, si eso le sirve de consuelo, que si antes de cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiésemos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias inmediatas, después, las probables, más tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos siquiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos. Los buenos y malos resultados de nuestros dichos y obras se van distribuyendo, se supone que de forma bastante equilibrada y uniforme, por todos los días del futuro, incluyendo aquellos, infinitos, en los que ya no estaremos aquí para poder comprobarlo, para congratularnos o para pedir perdón, hay quien dice que eso es la inmortalidad de la que tanto se habla..."
"...Tuve yo la culpa, lloraba, y era verdad, no se podía negar, pero también es cierto, si eso le sirve de consuelo, que si antes de cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiésemos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias inmediatas, después, las probables, más tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos siquiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos. Los buenos y malos resultados de nuestros dichos y obras se van distribuyendo, se supone que de forma bastante equilibrada y uniforme, por todos los días del futuro, incluyendo aquellos, infinitos, en los que ya no estaremos aquí para poder comprobarlo, para congratularnos o para pedir perdón, hay quien dice que eso es la inmortalidad de la que tanto se habla..."José Saramago
Gracias por la recomendación a quien corresponde.
lunes, 2 de febrero de 2009
domingo, 25 de enero de 2009
un clásico

Estaba comiendo un rico chupetín sabor chicle globo. De repente, una ráfaga de infancia sopló en la habitación. Como quien no quiere la cosa, apareció. El de siempre, tan auténtico e imaginado. Mi súper héroe de chupetín. Acá les regalo una de sus flamantes travesías por el aire a pura capa al viento.
miércoles, 14 de enero de 2009
un tropezón no es caída
A propósito de un post de cierto blog amigo, hace unos días me tropecé jodidamente en la calle. Fue un tropiezo del tipo punta de un pie que traba con una baldosa y frenada con el otro pie. Creo que me abrí de piernas más de un metro a pesar de mi pobre elongación. Estuve al borde de hacer un clavado y dejar un cráter en la vereda. Como no podía ser de otro modo, justo había un grupete de muchachos a unos dos o tres metros. Pero no hice la gran "acá no pasó nada" y seguí caminando como una lady. No, no, no. Esta vez decidí aplicar una nueva técnica de afrontamiento ante semejante humillación y me paré unos instantes a chequear la integridad de mi ser, a aceptar que me tropecé ante el resto de los peatones, a palpar mi músculo exigido y a poner la cara de dolor que merecía tal sensación. Me dije: "basta de hacerte la boluda, aceptá que te tropezaste jodido, si seguís caminando es peor, te va a doler más. Además, ya te vieron todos". Fue un intento de sinceridad con el mundo, un repudio a las miradas que me hicieron sentir patética cada vez que tropecé o, peor aún, caí en la vía pública. Igual me sentí tan humillada como de costumbre. Creo que voy a seguir adoptando el viejo y querido disimulo que a todos nos ayuda a superar la ridiculez y en el fondo no engaña a nadie. Todavía siento el tirón.
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